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Homilía Mons. Romanín, obispo de Río Gallegos en el Tedéum del 9 de julio de 2007
  AICA Documentos - Juan Carlos Romanín, SDB
 

TEDÉUM DEL 9 DE JULIO

 

Homilía de monseñor Juan Carlos Romanín, obispo de Río Gallegos, en la celebración del Tedéum por un nuevo aniversario de la Declaración de la Independencia de la Patria
(9 de julio de 2007)

 

“No se acuerden de las cosas pasadas, no piensen en las cosas antiguas;
Yo estoy por hacer algo nuevo: ya está germinando, ¿no se dan cuenta?”
(Is  43, 16-21)

 

Queridos hermanos y hermanas:

Estamos aquí para celebrar el tradicional Te Deum, oración de acción de gracias a Dios por todos los beneficios recibidos de su Providencia y para hacer una lectura orante de todo lo vivido en este último tiempo.

“Estoy por hacer algo nuevo, dice Dios, y ya está germinando, ¿no se dan cuenta?” Este texto bíblico del profeta Isaías nos invita a no estancarnos en estructuras ni sostener tradiciones que ya no tienen vida. Es necesario discernir cuándo algo ya ha perdido valor o tiene que cambiar. Se necesita coraje para darnos cuenta de que Dios nos acompañará en “nuevas creaciones” y lanzarnos a aquello que nos dará más vida.

En este sentido, los Obispos de Argentina, en la última Carta Pastoral del mes de abril, volvieron a afirmar que “la Iglesia es servidora para una sociedad responsable y justa” y que “tiene como misión desarrollar en los bautizados actitudes propias de ciudadanos responsables, en un estilo de vida comprometido en la construcción del bien común y la inclusión social.” (abril, 2007)

La necesidad de vivir como ciudadanos del país y no como meros habitantes, significa que todos y cada uno debemos asumir la construcción del bien común. Entendiendo por ciudadano a todo aquél que: conociendo, reclamando y accediendo  a los derechos que su dignidad les confiere, es  conciente de sus responsabilidades y las asume como tarea y compromiso, aportando al bien común las propias capacidades.”

Estamos llamados a la participación activa y responsable, superando la simple actitud demandante y desentendida de la suerte de los demás.

Para concretar el desafío de un país que nos incluya a todos, hay muchas acciones y actitudes necesarias. Una de ellas es el diálogo y la construcción de una cultura del encuentro.

Por eso, para poder pensarnos libres y en proceso de independencia, necesitamos recuperar un debate profundo y democrático que busque consenso en los temas prioritarios que hacen a nuestra vida ciudadana.

Son muchos los desafíos que debemos enfrentar. Señalo algunos que me parecen más significativos y que nos comprometen a todos desde nuestra condición de ciudadanos, pero que comprometen particularmente a los referentes sociales y políticos por la responsabilidad pública asumida frente al pueblo y por el pueblo. Estos temas prioritarios son: inclusión y derechos humanos; derechos sociales: como la salud y la educación; justicia y seguridad ciudadana; trabajo digno y estable; cuidado del medio ambiente y resguardo responsable  de los recursos naturales ; libertad de expresión; responsabilidad ciudadana.

Creemos que estos temas prioritarios tienen que tener como clave de análisis la situación de la niñez, la adolescencia, la juventud y la familia que tendrán que convertirse en una clara opción para la  construcción de una sociedad inclusiva. Ellos, especialmente los que se encuentran en situación más empobrecida deberán ser los protagonistas fundamentales, el corazón de todo proyecto de trabajo y de futuro.

Esto nos ayudará a recuperar el bien común, que da sentido al cuerpo social y que sin duda se traduce como el anhelo de bienestar para toda la sociedad. El bien común reconoce los valores e ideales de libertad, de igualdad y de justicia. Reclama también las normas que dictará el cuerpo social para hacer realidad estos valores, que, en el ideal democrático, tienen una especial significación.

Nuestras Provincias de Santa Cruz y Tierra del Fuego sufren todavía fragmentación y enfrentamientos, que se manifiestan tanto en la impunidad, como en desencuentros y resentimientos. Nos queda pendiente la deuda de la reconciliación, único camino para recomponer el tejido social. En este sentido, el Papa nos recuerda que “las condiciones para establecer la paz verdadera son la restauración de la justicia, la reconciliación y el perdón.”

Es responsabilidad de los actores políticos y de los referentes sociales, en este tiempo de oportunidad histórica, ser garantes de toda propuesta de cambio transformador que la ciudadanía ha marcado en estos últimos meses.

Finalmente, reitero el pasaje del profeta Isaías con el que inicié este mensaje: “No se acuerden de las cosas pasadas, no piensen en las cosas antiguas; Yo estoy por hacer algo nuevo: ya está germinando, ¿no se dan cuenta?” (Is  43, 16-21). Y les auguro que el recuerdo reflexivo y crítico de lo pasado y lo antiguo, nos disponga el corazón, la actitud y la convicción de dejar que crezca lo nuevo, lo que está germinando.¡Les auguro: que se den cuenta!

Que María Santísima, Nuestra Señora de Luján, nos acompañe con su intercesión, en este camino del pueblo santacruceño y fueguino.

 

Mons. Juan Carlos Romanín, obispo de Río Gallegos

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