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Será recordado el padre Pizzariello a 10 años de su muerte

Buenos Aires
AICA

padre Marcos Pizzariello SJ

padre Marcos Pizzariello SJ

 
 
Con motivo del 10º aniversario de la muerte del padre Marcos Pizzariello SJ, pionero en la comunicación del Evangelio en los medios de comunicación social, la Misión Jesuita Multimedia, que dirige el padre Guillermo Ortiz SJ, hará celebrar una santa misa el lunes 19 de febrero a las 19.30 en la iglesia Regina Martyrum (Hipólito Yrigoyen 2025, Buenos Aires). En la celebración eucarística se elevarán oraciones por el eterno descanso del alma del padre Pizzariello y en acción de gracias por los 10 años de la Productora que continúa su obra.

Un viejo apóstol de la comunicación social
     “Cuando el padre Marcos Pizzariello comenzó su apostolado radial, había superado largamente el medio siglo de vida, etapa en la que el individuo, por regla general, prefiere seguir con sus viejos esquemas antes que ingresar en el cambiante mundo y sus novedades. Contrariamente a ello, una vez puestas las manos en el arado, nunca miró atrás. Cuando el miércoles 19 de febrero, poco después de las cinco de la tarde, entregó en esta ciudad su piadosa alma a Dios, llevaba casi cuarenta años de apostolado sin descanso en los medios de comunicación. No fue con todo una actividad excluyente, que un laico también podría haber realizado, pero él la animó con el sacramento de su sacerdocio, que vivió en cada instante de su vida”.

     Así comenzaba la crónica, con el inconfundible estilo de Juan Bautista Magaldi, publicada hace diez años por AICA en ocasión del fallecimiento del padre Pizzariello. La reseña de su vida continuaba así:
 
En la dirección espiritual de los jóvenes
     Nació en Buenos Aires el 30 de agosto de 1907 y, joven aún, ingresó en la Compañía de Jesús el 4 de diciembre de l927. En el Colegio Máximo de San Miguel obtuvo los títulos de licenciado en Filosofía y Teología, y el 20 de diciembre de 1941 fue ordenado sacerdote.

     Se especializó en la dirección espiritual de los jóvenes, primero en el Colegio del Salvador, de Buenos Aires; luego, en el Seminario Interdiocesano del Uruguay; más tarde, en el Colegio de la Inmaculada Concepción, de Santa Fe. Llevó en ello unos siete años, hasta 1955, cuando comenzó a dirigir el Secretariado de los Ejercicios Espirituales de la Compañía de Jesús. Su entusiasmo por los Ejercicios debe de haber dejado muy satisfecho al santo fundador de la Compañía, que les dio su impronta. Los promocionaba de mil modos y los predicaba con santa pasión.

     La misa diaria, no como una rutina sino con renovada alegría; la confesión, revestido de “entrañas de misericordia”, como quiere el Señor, serían como la síntesis de una vida donde si algo faltó fue la pausa de un merecido descanso.

Primero, la radiofonía
     Ingresó en la comunicación por el éter el 15 de abril de 1961, en la emisora de la Universidad del Litoral; pasó después a LS1 Radio Municipal de Buenos Aires, donde el 15 de abril de 1961 inauguró el espacio “Tres minutos con usted”. Al año siguiente, exactamente el 15 de mayo, comenzó en LR3 Radio Belgrano a transmitir sus microprogramas “Meditando con usted”. Le había tomado entonces “la mano” y no se limitaba a la audición en vivo, sino que grababa sus charlas que eran transmitidas simultáneamente en más de cien estaciones de radio de la Argentina y la vecina República Oriental del Uruguay. Llegó a ser muy popular entre sus oyentes, muchos de los cuales (cualquiera podía comprobarlo) no eran católicos prácticos sino apenas bautizados, y que tal vez la palabra del padre Pizzariello, eco de aquella de Dios, era el único alimento espiritual que recibían.

En la televisión
     No se limitó a la radio, menos aún cuando ésta -contra todo cálculo- sobrevivió y, bajo ciertos aspectos, superó a la televisión. Los micros televisivos del esforzado jesuita se difundieron por canales porteños y también por decenas de cables del interior. Ahora, además de la palabra, podía apreciarse la figura del sacerdote comunicador, lo que añadía eficacia a su doctrina pues el rostro del padre Pizzariello transmitía ternura, afecto, comprensión.

El libro
     La obra evangelizadora a través del espacio la completó con la edición de varios libros, con idéntica tónica que sus mensajes radiales y televisivos. “Mi palabra es oración”, “Mensajes espirituales”, “El que ama eternamente”, “Meditando con usted”, “Siempre es tiempo”, “Día a día”, “En voz alta”, “Lecturas para cada día”, “Atiende de 0 a 24”, “Todavía no”, “Un minuto para orar”, “Cuando soy débil, soy fuerte”, “Palabras para pensar”, “Verdades de a puño”, “Equilibristas”, guardan el mismo estilo que su palabra oral, y sin duda repiten muchos de los conceptos irradiados a través del espacio, con el agregado de que ahora podrán ser atesorados, vueltos a leer, tal vez participados con otros.

     Cada uno de esos tomitos llevan un prólogo de diferente autor, generalmente breves, porque breve también era el contenido de la obra. Resultaría interesante reunirlos y publicarlos. Cada prologuista dijo algo en particular del escritor, que en conjunto constituiría un merecido ramillete de sus virtudes sacerdotales y de moderno apóstol.

     Pero el deseo que el padre Pizzariello querría expresar, no sería seguramente el sugerido, sino que otro hijo de San Ignacio tomara la posta que él abandonó al partir de este mundo y continuara una labor a través de los medios modernos de comunicación que cada día se hace más necesaria y urgente. Así lo comprendió, se comprometió y cumplió.+

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