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Asumió el nuevo obispo de Alto Valle del Río Negro

General Roca (Río Negro)
AICA

Mons. Nestor Navarro, obispo emérito de Alto Valle, saluda a Mons. Marcelo Cuenca nuevo obispo de la diócesis

Mons. Nestor Navarro, obispo emérito de Alto Valle, saluda a Mons. Marcelo Cuenca nuevo obispo de la diócesis

 
 
Cerca de un millar de personas se reunieron ayer, domingo 11 de abril, frente a la catedral Nuestra Señora del Carmen, en la ciudad de General Roca, para recibir al nuevo obispo de Alto Valle del Río Negro, monseñor Marcelo Alejandro Cuenca Revuelta, quien tomó posesión de la diócesis luego de que el Papa Benedicto XVI aceptó la renuncia por edad de monseñor Néstor Hugo Navarro.
 
     Participaron de la celebración los obispos eméritos de esa diócesis, Néstor Navarro y José Pedro Pozzi; monseñor Guillermo Garlatti, arzobispo de Bahía Blanca, en su calidad de metropolitano; monseñor José María Arancibia, arzobispo de Mendoza; y los obispos Estaban Laxague (Viedma), Fernando Maletti (San Carlos de Bariloche), Marcelo Melani (Neuquén), Virginio Bressanelli (auxiliar de Neuquén), Pedro Laxague (auxliar de Bahía Blanca), José Slaby (prelado de Esquel) y Sergio Buenanueva (auxiliar de Mendoza).

     El presbítero Luis Bergliaffa, de la arquidiócesis de Córdoba, tuvo a su cargo la entrega del decreto de la Nunciatura Apostólica, que fue leído por el presbítero Jorge Arévalo Fernández Pazos.

     Se hicieron presentes para acompalar al nuevo obispo, files de toda la diócesis, desde Catriel hasta Chichinales (departamento de General Roca, y de la línea Sur del departamento del Cuy), y también, fieles provenientes de Córdoba.

     También asistieron los intendentes de General Roca, Carlos Soria; de Cipoletti, Alberto Werentilneck; y de Mainqué, Miguel Petricio, además de concejales y funcionarios de distintas localidades de la provincia de Río Negro.

    
Monseñor Cuenca, de 55 años, es el tercer obispo de la diócesis rionegrina.

Proteger a la familia como solar de la vida”.
     En la homilía, monseñor Cuenca invitó a la comunión según el principio de la Santísima Trinidad y, tras recordar que la diócesis tiene como santa patrona a la Sagrada Familia, destacó la necesidad de “administrar, proteger y cuidar a la familia”. En ese sentido dijo: “En los jóvenes, en los niños, en los adultos, hay que proteger a la familia como solar de la vida”. Destacó además la importancia de la educación, cuyo primer ámbito es la familia.

El escudo y lema episcopal
     Luego hizo referencia a su escudo episcopal, que cuenta con una cruz, “signo salvífico por excelencia, nos incluye y en la sangre derramada, lava y dignifica nuestro pecado y pobreza. La Santisima Virgen María simbolizada en la estrella; con sus rayos en relación, posibilita la Encarnación. Un gran recipiente (patena) es el ápice de toda la creación que, recibiendo el don de Cristo posibilitado por la Virgen, se hace Eucaristía, puesta en nuestras manos para ofrecerse como alimento de salvación”.

     El lema episcopal del nuevo pastor rionegrino es “Santifícalos”, en referencia a “la santidad a la que todos estamos llamados”, explicó el prelado.

     Una vez que tomó posesión de la diócesis, monseñor Cuenca confirmó a todas las instituciones y cuerpos diocesanos y saludó a las autoridades presentes.

Con las autoridades civiles
    Por la mañana, antes de la misa, monseñor Cuenca se presento en el Concejo Deliberante, donde fue recibido por el intendente Carlos Soria y sus funcionarios. Allí monseñor Navarro se despidió oficialmente de las autoridades y el jefe comunal brindó un discurso de bienvenida al nuevo obispo.
 
     A continuación tomó la palabra monseñor Cuenca para decir, entre otras cosas, que “la acción del hombre tiene un techo y sólo cuando reconocemos la escalera que nos dan de arriba podemos subir más alto”, y también: “Cada uno aporta algo y entonces, en la suma de todos, podemos cambiar juntos” aunque es cierto que a veces esto exige diálogos y renuncias, pero a la luz de la fe, nos posibilita ver con otros ojos”.
 
     “La complementariedad es indispensable -señaló-, pero mucho más que la complementariedad es el reconocimiento de la meta que tenemos para que los caminos puedan confluir, puedan encontrarse y permitir avanzar, haciendo más digno al hombre”.+

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