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Cien años de la llegada del primer sacerdote ucranio católico

Apóstoles (Misiones)
AICA

Mons. Miguel Mykycej descubrió y bendijo una placa recordatoria del Centenario

Mons. Miguel Mykycej descubrió y bendijo una placa recordatoria del Centenario

 
 
La misa fue realizada a las afueras del templo de San Nicolás

La misa fue realizada a las afueras del templo de San Nicolás

 
 
El domingo 12 de octubre, en la iglesia ucrania de Las Tunas, cerca de la ciudad de Apóstoles, se celebró el centenario de la llegada del primer sacerdote ucranio católico y también de la primera Divina Liturgia bizantino-ucrania en suelo argentino, celebrada el 21 de marzo de 1908 en Posadas.

     La conmemoración se llevó a cabo a las 9.30 del día señalado, con una solemne Divina Liturgia pontifical, presidida por el obispo eparca monseñor Miguel Mykycej FDP, concelebrada por sacerdotes de la Eparquia Ucrania y la asistencia de numerosos fieles ucranios e invitados.

Historia de fe, heroísmo y sacrificio
     Los primeros inmigrantes ucranios llegaron a este bendito suelo misionero, precisamente a Apóstoles, el 27 de agosto de 1897. Con heroísmo enfrentaron todas las dificultades culturales y económicas. Su espíritu de lucha y su profunda fe en Dios les permitió superarlas y establecerse definitivamente en esta hermosa tierra colorada, contribuyendo a forjar lo que es hoy la perla del Nordeste argentino, la provincia de Misiones.

     Uno de los anhelos más profundos de los inmigrantes era tener sus propios lugares de culto donde adorar a Dios en su propio rito e idioma. Inmediatamente iniciaron la construcción de templos donde se reunían los domingos y fiestas, para orar y cantar juntos partes de las celebraciones litúrgicas bizantinas, y también para llorar añorando su propia Iglesia, que se hallaba tan lejos. Lamentablemente estaban desprovistos de sacerdotes ucranios que los atendieran espiritualmente. Eran como ovejas sin pastor.

     No tenían pastores propios y se sentían incomprendidos por los sacerdotes de la Iglesia Latina. Esta larga lucha de los fieles ucranios en territorio misionero por conservar su identidad nacional y eclesial contra la despiadada “latinización”, como escribe monseñor Andrés Sapelak en su libro, concluyó trágicamente: con un cisma, del cual surge la Iglesia ruso-ortodoxa de Tres Capones.

     Recién en 1908, once años más tarde del arribo de los primeros inmigrantes, llegó a Misiones el primer sacerdote ucranio católico, el padre Clemente Bzhujovski, OSBM (sacerdote basiliano). Este joven sacerdote de 34 años, comenzó con entusiasmo a cumplir su difícil misión. Uno de sus sucesores, el padre Stefan Vaprovech, escribe sobre él: “Para salvar a nuestra gente del cisma vino del Brasil el padre Clemente Bzujowski OSBM. Permaneció en Misiones solo medio año. Pero como un misionero enérgico, en este breve período hizo mucho. Muchos abandonaron la ortodoxia y regresaron al seno de la Iglesia Católica. El padre Bzujowski construyó una iglesia de madera en Apóstoles e inició la construcción de un templo de material en Azara”. Organizó la fraternidad de San Vladimiro y Santa Olga.

     El padre Bzhujovski permaneció 6 meses en Misiones (de marzo a septiembre) y regresó al Brasil. Nuevamente los fieles quedaron sin pastor hasta el 30 de abril de 1909, cuando la Santa Sede envía al padre Iaroslav Karpiak, sacerdote eparquial-diocesano.

     El padre Stefan Vaprovech, en su libro “La inmigración en la Argentina” menciona al padre Karpiak: “En 1909 llegó de Roma un sacerdote de la eparquía de Przemysl, el padre Iaroslav Karpiak, quien permaneció dos años y medio. Sabiendo el idioma italiano, rápidamente aprendió el español y con frecuencia intercedía por los suyos ante las autoridades. Terminó y organizó las iglesias e introdujo “el centro de lectura” (chetallna) en Apóstoles y Las Tunas. Recopiló una importante biblioteca, pero la melancolía por la Madre Patria y su frágil salud, no le permitieron permanecer por mucho tiempo en la Argentina”.

     El padre Iaroslav Karpiak aguardó la llegada, en 1911, de los padres Ivan Seneshen y Omellán Ananievech (sacerdotes del clero eparquial) provenientes de Ucrania y les entregó la parroquia Santísima Trinidad, que ya contaba con tres iglesias: Apóstoles, Las Tunas y Azara. Del templo de Tres Capones se apropió el sacerdote ruso ortodoxo Izrastzov.

     Después de algunos años, el padre Omellán Ananievech se trasladó al Brasil y quedó el padre Iván Seneshen sólo, convirtiéndose en el primer sacerdote ucranio estable en la Argentina. Entre su multifacética e inmensa labor pastoral figura la organización de la primera cooperativa en Apóstoles, fue presidente del Concejo Deliberante de Apóstoles y construyó el actual templo parroquial, cuna y orgullo de la comunidad ucrania en la Argentina.

     El padre Iván Seneshen nació el 24 de enero de 1884 en Ucrania, fue ordenado sacerdote el 9 de junio de 1910 en la Eparquía de Stanislaviv (Ucrania), por el eparca (ahora beato) Gregorio Chomeshen y al año siguiente, con sólo 27 años de edad y apenas un año de ordenado sacerdote, fue enviado como misionero a la Argentina. Falleció el 14 de octubre de 1926 (hace 82 años) a los 42 años de edad y quince de ardua labor como misionero en la Argentina. Se consumió como una ofrenda ardiente de total entrega al servicio de Dios y de sus hermanos.

     Un año más tarde, el 17 de septiembre de 1927, llegaron provenientes de Ucrania dos nuevos sacerdotes eparquiales-diocesanos, los padres Stefan Turchen y Stefan Vaprovech. El 5 de agosto de 1928, el padre Turchen regresó a Ucrania, y quedó el padre Vaprovech solo para toda la Argentina como su predecesor el padre Iván Seneshen, hasta 1935. Ese año antes de regresar a Ucrania, el padre Vaprovech entregó la parroquia Santísima Trinidad de Apóstoles a los padres Basilianos, quienes después de 27 años, habían regresado a la Argentina, y sobre la base eclesial organizada por los sacerdotes eparquiales-diocesanos, desplegaron una titánica labor pastoral hasta el día de hoy, compartiendo la inmensa mies con sacerdotes diocesanos, salesianos, franciscanos y orionitas.

     En este centenario tan especial y lleno de significado espiritual e histórico, la Iglesia Ucrania católica en la Argentina dio gracias a Dios, quien maneja los hilos de la historia para el bien de los que lo aman. Porque Dios guía a su Iglesia y no abandona la obra de sus manos.

     Más pormenores sobre la historia de la inmigración ucrania a la Argentina y más datos sobre el padre Iván Seneshen, pueden hallarse en el libro “Padre Iván Seneshen y los inicios de la Iglesia Bizantino-Ucraniana en la Argentina”, de Mons. Andrés Sapelak. Informes: P. José Hazuda, Rademacher 2885, Posadas, Misiones. Correo electrónico:
icxcnika@fibertel.com.ar .+ (Pbro. José Hazuda)

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